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9.5.10
29.4.10
El Hotel de Hilbert

¿Qué es el infinito?¿El número de granos de arena de una playa, o el de estrellas que vemos en el cielo? Felizmente, ni el uno ni el otro. Aun la cantidad de átomos en el universo es tan poco infinita que da lástima. En realidad, semejante cifra no está más cerca del infinito que otras más modestas como 2, 15 ó 3.089. ¿Y entonces? Para encontrarnos con conjuntos que ningún número pueda contar, debemos recurrir al mundo de las matemáticas. Pero no necesitamos adentrarnos demasiado en él: los números naturales (1, 2, 3, 4, 5...) o los puntos de una recta, son infinitos, terriblemente infinitos. Y cuando uno se enfrenta con conjuntos infinitos, enseguida encuentra que funcionan de manera peculiar, para decirlo suavemente. El gran matemático David Hilbert ponía como ejemplo un hotel de infinitas habitaciones y un viajero que llega durante una noche de tormenta y ve en la puerta el cartel que dice ?completo?. En un hotel finito, la temible palabra sumaría en la desesperación (el hotel de Hilbert queda a cientos de kilómetros de cualquier otro lugar civilizado, en medio de un páramo, rodeado de ciénagas espantosas, habitadas por caníbales), pero en este caso nuestro viajero pide tranquilamente un cuarto. El conserje no se inmuta (en realidad ni siquiera se sorprende). Levanta el teléfono y da una orden general: que el ocupante de la habitación uno se mude a la habitación dos, el de la habitación dos a la habitación tres, el de la tres a la cuatro y así sucesivamente. Mediante esta sencilla operación, la habitación uno queda vacía, lista para el nuevo huésped; todos los ocupantes del hotel tienen, como antes, una habitación, y el hotel seguirá, también como antes, completo. Ahora supongamos que en vez de llegar un solo viajero, llegaran infinitos. El conserje, esta vez, indicaría al ocupante de la habitación uno, que se mudara a la dos, al de la dos, a la cuatro, al de la tres, a la seis; y otra vez lograría acomodar a la multitud recién venida en las habitaciones impares, que quedarían todas vacía. Y si el dueño del hotel decidiera clausurar la mitad de las habitaciones, no por eso la cantidad de cuartos cambiaría. Sería la misma, y tan infinita como antes.
10.4.10
Ghost

Salir de mí, dejar el cuerpo como souvenir. Pasar a ser: perfume, viento, lluvia, piedra, luz. Saltar afuera de mis pronombres, por ahora sólo son especulaciones.
¿Para qué inventar terceras personas? hoy te hablo de mí, de mis noches sin poder dormir ni respirar, temblando en la oscuridad mientras bailan tus fantasmas.
Dejar la piel: es algo que he pensado alguna vez;yo sé lo que es mirar la luz del tren y titubear.
Ahora que respiro de nuevo, yo te juro que de aquí no me muevo.
¿Para qué inventar ningún alter ego? hoy te hablo de mí, de mi cuerpo empecinado contra el vendaval, solo por la principal bautizando tus fantasmas.
Perdón, yo de esto ya te hablé en otra canción, te dije
ayer: lejos mío vivirás mejor;
ahora que respiro de nuevo, te prometo que de aquí no me muevo.
No exijimos que hagas palmas ni pidas un bis; no podemos regalarte nada ni hacerte feliz. No somos mendigos de tu corazón; si te gusta el show, mejor para los dos. Esta no es una fiesta de quince, ni una empresarial; venimos a actuar, a transformar en sudor la locura que se vive en estas calles de dios. Un poco ceguera y otro poco fe.Si te gusta, bárbaro y si no también. No vamos a hacer encuestas para averiguar adónde te duele, qué querés escuchar o qué tipo de canción es la que te hace llorar.
No somos mendigos de tu corazón
si te gusta el show, mejor para los dos.
No somos mendigos de tu corazónsi te gusta el show, mejor para los dos.
5.4.10
31.3.10
20.3.10
19.3.10
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No tengo sensación;completamente insensible, quede sinsatisfacción.














